Un día la pluma me ordeno escribir, lo hice tanto que cuando quise darme cuenta estaba a punto de morir y le oí decir que ciertamente estaba empezando, porque solo después de muerto oiría el llanto y por mi se escribirían elegías, inspiraría tantas melodías que jamás seria olvidado, como descuidado fuí en mi vida.
Que bueno
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